
Estas cadenas que de difuminan en oscuro
El sonar del grillete, que regresa a mi desde las paredes
Me cautivan en la torre.
Desgarre mi garganta al grito de auxilio, del cual solo su eco existe
El lamento, el dolor y las penas pierden su importancia, se diluyen
Entre las lluvias de lágrimas.
El tiempo se detuvo por unos años, mi razón se vuelve invisible
Y en esta habitación, a la sombra de la esfinge, solo me acuerdo vos.
Hablo el alma
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