El calor que nace en el sol;
Me guian al canto de la sirena
Allá, donde se encuentran los sepulcros
De los atlantes, allá y, más
allá, aún más lejos.
Más lejos,
tras las estrellas, me encuentro flotando
En el espacio,
perdido entre luces escazas
Que se
esconden al verme, y los rayos,
Que gritan en
silencio, y susurran a la muerte.
Muerte, extasiada
de paz, bella, tan bella
Que no sé describirla,
bella, y aún más
De lo que jamás
he visto, y en sus besos caigo,
Y el aire se
escapa, de vuelta al horizonte.

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